La casa está recién construida y todavía no vive nadie.
Falta una sola cosa: quien va a administrarla.
Esta pantalla solo existe mientras el sistema está vacío. En cuanto usted cree esta cuenta, deja de funcionar para siempre; lo demás —el nombre de la casa, los equipos, la gente— se hace ya dentro, en el orden que las propias pantallas van indicando.